Nicolás Alfonso Pérez, conocido en la Historia como Nicolás de Bobadilla, nació en 1509 en Boadilla del Camino, siendo hijo de Francisco Alfonso y de Catalina Pérez, por quienes fue educado muy celosamente.Pulse para ampliar imagen

A los 9 años, al quedar huérfano de padre, pasa a estudiar a Valladolid Retórica y Lógica. A los 11 años recibe la tonsura clerical y poco después pasa a la Universidad de Alcalá, en donde se gradúa en Artes y Filosofía.

Regresa a Valladolid a proseguir sus estudios eclesiásticos en las Escuelas Públicas de la Universidad y en el Colegio de San Gregorio, a la vez que enseña Lógica en dicha Universidad, regentando la Cátedra de Vísperas.

Mas, deseoso de ampliar sus conocimientos en Literatura Clásica marcha a París, donde al poco tiempo de llegar conoce a Ignacio de Loyola, quien le convence para que prosiga sus estudios de Teología con el célebre Mateo de Ori.

Así lo hace y durante el curso 1533-1534 enseña Nicolás de Bobadilla, Filosofía, mientras continúa sus estudios de Teología.

La amistad con Ignacio de Loyola se hace cada vez mayor, y así, en 1534, Nicolás de Bobadilla, Francisco Javier, Diego Laínez, Salmerón, Simón Rodríguez y Fabro, constituyen con Ignacio de Loyola el núcleo fundacional de la Compañía de Jesús en la Capilla de San Dionisio, sita en Montmartre.

Marcha a Italia y en 1537 es ordenado sacerdote en Venecia comenzando a misionar en las regiones próximas, junto con Francisco Javier, y, posteriormente, en cuantas le encomienda el Papa.

El 27 de Noviembre de 1540 el Papa Pablo III aprueba la institución de la Compañía de Jesús, por lo que Bobadilla hace su profesión religiosa en San Pablo de Roma.

De 1542 a 1548 anduvo por pueblos y ciudades de Alemania luchando a brazo partido contra las doctrinas que propagaba Lutero. De regreso a Italia vuelve al campo misional, donde desempeñó diversos cometidos ordenados por el Papa en defensa de la doctrina auténtica de la Iglesia. Destacó por su defensa de las ideas de la Contrarreforma por tierras de Alemania e Italia.

Sus últimos años fueron de grandes trabajos, penalidades y sufrimientos, así como de celosas iniciativas pese a sus achaques. Después de una larga y fecunda vida, plena de trabajos por la salvación de las almas, falleció en Loreto el 23 de septiembre de 1590. Su cuerpo está enterrado en la iglesia de la Compañía de Jesús de Recanati, próxima a aquella ciudad.

 

http://www.galeon.com/alf_esteban - © Alfonso Esteban Antolín

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